fragor

fragor

(ˈfreɪɡɔː)
n
1. a sudden loud noise; a crash
2. a fragrance or aroma
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Actriz de vocacion y conviccion, Sara Garcia, cerrada la pagina de oro del cine nacional, haria el papel de una temible "sacaborrachos" paralitica en un antro de quinta al fragor de la pelicula Sexo contra sexo, para volverse rumbera en puntos etilicos en una cinta con Maria Antonieta Pons.
Carta de identidad del cuento es lo inesperado, la sorpresa que late en la maleza del fragor social, entre espinos que ahogan la semilla como en la parabola del sembrador.
Segundo, esta exposicion de un cadaver politico-mediatico, que sale o se saca del closet como aconsejan los estrategas de campanas, permitira en el mediano plazo y ya en el fragor de la guerra sucia que se anticipa para 2018 (el Estado de Mexico fue solo un anticipo) exponer materiales oprobiosos y supuestamente comprometedores de politicos y lideres sociales opositores al regimen (o regimenes en el caso de 30 estados) para minar su credibilidad.
Me la recomendo mi hijo Pablo cuando estabamos en medio del fragor del fin de semestre universitario.
Fue un dia para desconectar del fragor de la campana politica para las elecciones y dedicar a su marido, Jaime Alonso, y a sus dos hijos.
I den har studien definieras vardsokande som den person som kontaktar en telefonsjukskoterska med fragor om egna eller andras aktuella eller potentiella halsoproblem (1).
Se razona, se interpreta y se debate en el curso de la accion social, y es en ese fragor que adquiere diversos significados>>.
Podemos decir, en conclusion, que Fragor Hannibalis, constituye una excelente demostracion de la posibilidad de aunar en un solo volumen difusion del conocimiento historico con un elevado rigor profesional en el tratamiento de los temas.
000 dolares hoy dia), la escultura muestra al poderoso general emperador en el fragor de la batalla del puente Milvio justo cuando el signo de la cruz apare ce en el cielo para cumplir la promesa efectuada la noche anterior.
Sin embargo, el fragor de las batallas vuelve todo confuso, y los dirigentes y testigos de los hechos carecen de tiempo para escribir y llevar un registro de las cosas, por lo que la cuestion de las fuentes para el estudio de las guerras ha sido frecuentemente complicada.
En nuestro panteon de proceres figuran los heroes que pronunciaron grandes palabras y se remarca la necesidad de estudiar a los legisladores que crearon decretos fundacionales, y se publican estudios criticos sobre algunos de los inspirados vates que dieron a la luz grandes poemas o arengas o ensayos al fragor de las batallas, sin embargo se ha olvidado a los otros heroes: los impresores, los editores, los redactores y grabadores que, tras bambalinas hicieron posibles los discursos, las leyes y los poemas, como si estos importantes documentos se hubieran impreso solos y hubieran llegado magicamente a las manos de sus lectores.
En estos casos no nos hallamos ante formulaciones propiamente hereticas sino ante disidencias politico-disciplinares con indirectas conexiones con la herejia que afloraban en el fragor de la polemica, como ocurrio con motivo de la implantacion del rito romano o el conflicto de las investiduras suscitado entre el Papado y el Imperio.